La Maldita Vecindad y Los Hijos del Quinto Patio

El show maldito

Texto y fotos: Dano Broocks

La chaviza estuvo impaciente desde antes de las 5:00 a pesar de que el cartel era claro: los conciertos empezarían a las 5:30. Sin embargo, la gente se calmó con música de Luismi; al principio abuchearon, pero no pudieron evitar cantar las canciones que, si ya se sabían gracias a las pedas, se reafirmó después de la serie sobre su vida.

Después de otro silencio incómodo y algunos gritos irónicos como «regrésenme mi dinero», el silencio sepulcral interrumpió el cántico «eeeeh…»; afortunadamente la gente ya no pela ese cántico.

«Sí, señor», de Control Machete y «Voto Latino», de Molotov mantuvieron al público latente de música. El silencio poderoso de «Ww will rock you», de Queen, alejó la atención de la gente en la espera. Hay que esperar la coyuntura cinematográfica, chingao. «Clint Eastwood», de Gorillaz siguió explotando lo que está en boga hoy. «I think I like it», de Fake Blood terminó la osadía de tranquilizar al público hasta el momento reunido en el zócalo.

Aún no comenzaba la música, pero el olor a mota me recordó que Morena acababa de presentar una iniciativa para fumar el pastito vacilador en público sin tener bronca con la poli… de por sí ya se puede hacer y no hay pedo. Menos aún un día como éste, donde coincidirían hip hop y reggae en un mismo escenario.

Mientras los asistentes olvidaron que no era un concierto de El Tri y gritaban «culero, culero», el DJ de LNG/SHT llegó y rompió el silencio con una mezcla, iniciada ésta con «Jefe de jefes», de Tigres del Norte.

Después de algunas canciones, recalcó que en los conciertos de rock, las chicas le avientan a los rockstars ropa interior. Por eso iba a hacer lo mismo, pero al revés. Sacó una prenda de su bolsa y la arrojó al público. «Pero como no hay agua, pues está puerca», advirtió y arrancó risas de los asistentes.

Tuvo invitados al escenario. Dos de esas personalidades fueron unas féminas que ayudaron a elevar la temperatura en la Plaza de la Constitución. Ellas fueron Cocó Cecé y Daniella Spala en la «alguien que va a tener concierto pronto en el Lunario. Cocó Cecé».

LNG-SHT

El calor ya era innegable entre la multitud, parecía que el ambiente era tan caribeño como el género reggae. Los Rastrillos llenaron de baile la plancha del zócalo, todos contagiados con la energía emanada por Miguel, el saxo y voz de los capitalinos.

Le dedicaron el concierto al Colectivo LATA, quienes actualmente se encuentran en una difícil situación, y bendijeron a eventos gratuitos al alcance de todos, como lo fue la Semana de las Juventudes en cualquiera de sus escenarios. También condenaron la situación actual del país e indicaron que sin justicia no hay paz.

LOS RASTRILLOS

En el turno del Instituto Mexicano del Sonido,  Camilo Lara encabezó una orda de astronautas: un grupo de músicos enfundados en overoles naranja con el logo de la NASA. De hecho comenzó con Mi T-SHIRT de la NASA su concierto.

«Ésta es para una morrilla que anda por ahí porque ella es una hiedra vevenosa». No sé si algunas se adjudicaron el halago, el icalificativo o lo que fuera. Sólo una cosa es bien segura: la bailamos a todo lo que daba el cuerpo.

De algunas de las canciones, la pantalla a su retaguardia indicaba el nombre de la canción. Digo, por si algunos no sabían el nombre de la misma, cuando no eran imágenes de muñecos bailando su música, muy a su estilo. Sus dos últimas rolas fueron «Escríbeme pronto» y «Yo digo baila tú dices dance».

Instituto Mexicano del Sonido

Algo así como un ambiente playero se sentía en el zócalo, como para bailar surf. El salir de máscaras luchonas detonó los aplausos de los asistentes, los músicos fueron bienvenidos por la voz de Armando Gaytán, «El Mucha Crema», presentador de Lucha Libre durante muchos años. El Warpig tomó su lugar en la bataca con baquetas en mano y Lost Acapulco empezó a tocar las primeras notas de su surf.

Con canciones como «El caballero del justicio», «Acapulco Golden» y «Frenesíck», el Warpig dedicó una rola a las chicas hermosas del zócalo, dicha canción era «Tangatutanga».

Acapulco perdido invitó al guitarrista de Straitjackets, Danny Amis, y al final a Willy Damage para terminar con su rola más conocida y dedicada miles de veces seguramente: «Olvidemos el romance».

Lost Acapulco

Todos lo esperábamos. La última banda que se presentaría en el Zócalo el viernes 9 de noviembre debida la Semana de las Juventudes 2018 fue La Maldita Vecindad y Los Hijos del Quinto Patio. 

Demostraron porqué fueron los últimos en tocar esa jornada, ya que la Plaza de la Constitución escupía gente por los que se reunieron para escuchar esta agrupación chilanga. Desde que Rocko Pachucote saltó al escenario, el honorable demostró su júbilo con gritos y chiflidos. ante el vocalista forrado de indumentario pachuca, muy al estilo del Rey Pechuco: Tin Tán.

La Maldita Vecindad y Los Hijos del Quinto Patio

El concierto se lo dedicó a los migrantes, ya que este este mundo está habitado por seres humanos, sin distinción de nacionalidad, así todos podemos andar de «Pata de perro» por este planeta. También abogó por no distinguir el amor, ya sea entre hombres o mujeres por su preferencia o apariencia, tal y como lo hace en «Rafael».

Rocko echó mano de su talento histriónico y la producción de su show se paró el cuello con la aparición de para artistas circenses en «Un gran circo». En vez de «Un poco de sangre», se empezaba a sentir un poco de sudor en mi frente.

Después de un leve receso, la Maldita tocó tres canciones que provoca, que los que no los has ido a disfrutar, se han perdido de un show tremendo con sus éxitos como «Los agachados» y «El cocodrilo», además de que no toda la música su música es de conciencia social, sino también romántica y sensual con «Kumbala».

Más fotos de la jornada musical en nuestra galería.

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