Caloncho Foto: Daniel Corona

Caloncho despertó Esperanza desde los árboles

Texto y fotos: Daniel Corona

Caminando arropado en una estela de veneno transparente, me dirigí al Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, donde el sonorense Óscar Alfonso Castro Valenzuela, mejor conocido como Caloncho, ofreció su concierto “Desde los árboles”.

En un escenario tranquilo y lleno de tranquilidad, un bosque habitaba el templete y los instrumentos rodeaban unos leños que formaban una fogata en el centro del escenario impregnado de un cantó sublime de pájaros, una flauta y el brillo constante de las estrellas en la intimidad de los árboles.

“Hoy es disfrutar la existencia y hacer un homenaje a los a los árboles, representantes de la vida. ¿Listos? Vamos a pasar lista”, dijo el comandante o líder de los boys scouts. Nombró a cada uno de los integrantes de Los Canarios, y al final llamó a Óscar Alfonso, quien se presentó al escenario con gran ovación de la gente. Todos los músicos aparecieron ataviados como niños exploradores.

La velada la abrió con una mezcla de “Fotosíntesis” y “Bienvenido”, seguido de otros éxitos, como “Pasa el tiempo” “Bolita de pan”, “Jardinero” y “China chula”.

“Esta siguiente sanción es para todos aquellos que encontraron amor en este campamento. Amor de verano. Trata de eso, por si quieren aprovecharlo de una vez”, e inmediatamente entonó “Chupetazos”, canción que, sin chistar, coreó el público presente.

Al público se le dio lentes en tercera dimensión para que pudiera presenciar mejor el concierto con algo preparado que tuvo Caloncho Foto: Daniel Corona

Una de las principales influencias de la música de Caloncho es el reggae, ritmo que no esperó más y sonó “Mamá morada”, no sin antes de que el cantautor sonorense invitara al escenario a una arista para que lo acompañara a cantar: Ximena Sariñana.

Después de entonar “Brillo mío”, “Loco”, “Amigo mujer” y “Palmar”, tomó un leve receso para que después se sentara, junto con tres de sus músicos, alrededor de la fogata y cantara otras canciones a manera de palomazo. Era un campamento donde alguien sacó la guitarra y acompañó a los grillos con su música. “Amor papaya”, “Bésame, Morenita”, “Monitor”, “Equipo” y “Hedonista” fueron las canciones que hicieron bailar a la llama de la fogata.

Ya para cerrar el concierto cobijado por los árboles del bosque, con el público excitado, de pie en sus lugares desde la planta baja hasta los niveles del Teatro de la Ciudad Esperanza Iris, ya que lo abarrotaron, o los que se acercaron al pie del escenario, cantando y bailando todas y cada una de las canciones de Caloncho, éste culminó su concierto con “El derroche”, “La chora” y “Optimista”.

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